Por Roberto Bustamante

Trabajar con celulares es caro. Por mucho que se hable en distintos foros sobre el crecimiento de esta tecnología y su impacto en distintas facetas de nuestra vida cotidiana, la verdad es que trabajar en comunicaciones para el desarrollo con telefonía móvil es bastante caro.

Saquemos la siguiente cuenta (a partir de una experiencia concreta en Huaral, donde venimos experimentando con el uso de smartphones, los HTC s621, para ser más precisos).

1 SMS en plata equivale a aproximadamente 0.20 céntimos de Sol, promediando y redondeando los distintos planes. Cuantificando la información (sin hablar de la cualidad de la información que es otro tema), en 1 SMS entran 160 caracteres, que en lenguaje informático, son 160 bytes. Sumando la información del remitente, y otras cosas, digamos que 1 SMS equivale en total a cerca de 256 bytes, un cuarto de Kilobyte (1 KB =1024 bytes).

1 foto de buena calidad, digamos de 1024×768 pixeles, equivale a aproximadamente 200 KB (200 mil bytes, más o menos) en formato comprimido JPG. Para no marear a nadie (todavía) con los numeritos no voy a poner cuánto ocuparía la foto en formato descomprimido (multiplicar 1024×768 y he allí el resultado). Es decir, esa foto equivale a 800 SMS.

Falta poco para dejar de hablar de números.

Si un SMS vale 0.20 céntimos, esa foto de la que hemos hablado equivaldría a más o menos a 160 soles. Un escándalo.

Una foto, para señalar lo obvio, no sólo tiene más información que un mensaje de texto de 160 caracteres. También es mejor información. Es distinto enviar un mensaje corto sobre técnicas agrícolas que una foto explicando la técnica. Claro, hay cosas que son mejores cuando se encuentran resumidas, digamos, el precio de un producto. Pero es mil veces mejor cuando se trata de un gráfico que te explica cómo está variando el precio del producto en una semana o un mes. Puedes ser didáctico.

Es por eso que los proyectos basados en SMS son caros cuando se pasa de un grupo reducido (digamos 10 personas, para un proyecto piloto) a un programa a escala. Es un costo alto. Y alguien siempre lo asume.

Video producido hace un año sobre la investigación aplicativa con smartphones en el valle de Huaral

Dilemas para pensar cualquier proyecto de sistema de información móvil, sean estos para zonas rurales como zonas urbanas (aunque claro, este texto nace de la reflexión del proyecto SIA Huaral).

Por Juan Fernando Bossio

En RIBDA 2009 presentamos con Gabriela Perona la ponencia “Sistemas de información rural en el Perú: situación y perspectivas”, la que resume los resultados de una investigación realizada para el Programa de Servicios de Apoyo para Acceder a los Mercados Rurales – PROSAAMER del Ministerio de Agricultura entre enero y abril de 2009.

Esta investigación se focalizó en sistemas de información no-públicos -es decir aquellos que no han sido creados por organismos estatales como el Ministerio de Agricultura, las Direcciones Regionales Agrarias u otros organismos del sector- y que utilizan Internet, cuando menos como una de sus metodologías para difundir información. Es decir que, si bien seguiremos en adelante hablando de sistemas de información rural (SIR), lo exacto es decir que nos referimos a sistemas de información no-públicos en Internet.

Empezamos dimensionando el fenómeno de los sistemas de información agraria en el Perú a partir de revisión bibliográfica, información de contactos clave y búsqueda por Internet, encontrando que habían existido al menos 30 sistemas de información desde fines del siglo pasado, aunque el más antiguo de los que aún funcionan –el Sistema de Información Rural de Arequipa- empezó a funcionar en el año 2000.

La mayor parte de estos sistemas busca tener un alcance departamental o pluriregional, habiendo sólo uno orientado a un espacio menor al de una provincia (una cuenca, como es el caso del Sistema de Información de Santa Catalina). Hay 5 sistemas de alcance nacional, entre los demás la mayoría (13) atienden a distintas regiones en la Sierra.

Dividimos a los sistemas entre aquellos que trataban una variedad de temas de interés rural, los que se dedicaban a temas agrarios en general y los que se interesaban en productos específicos, siguiendo el enfoque de cadenas productivas; encontramos que 14 son de tipo rural, 5 agrarios y que –sorprendentemente- ya había 11 ligados a un producto específico.

Hallamos una interesante variedad entre los actores promotores de los sistemas y entre los que se involucran en su funcionamiento, siendo las organizaciones de base, los organismos estatales, organizaciones gubernamentales y ONG las más comunes entre los promotores, mientras que las organizaciones de base y las empresas productoras o comercializadoras lo son entre las instituciones involucradas en el funcionamiento de los sistemas. Recogimos también información acerca de la variedad de medios utilizados por los sistemas –desde boletines impresos, pasando por programas de radio hasta el correo electrónico- encontrando que la mayoría utilizan 2 a 3 medios además de las páginas Web, siendo los más usados los mencionados arriba.

Medios prosaamer

Medios utilizados por los sistemas de información (Elaboración propia)

Realizamos 10 estudios de caso y para conseguir que esta selección pudiera representar al total tomamos en consideración las siguientes variables: el tipo de actores que promueven los SIR, la amplitud y ubicación del ámbito servido por los SIR, la amplitud o tipo de información tratado por cada SIR, y la variedad de medios utilizados para hacer llegar la información a sus usuarios. Los casos seleccionados fueron los siguientes:

Sistema de Información Agraria de la Junta de Usuarios del valle Chancay Huaral
Sistema de Información Agrario Territorial Santa Catalina
Sistema de Información de la Amazonia Peruana- IIAP
Sistema de Información  de la Cadena Productiva de Cuy- CADENACUY
Sistema de información de la Junta Nacional del Café
Sistema de Información de Mercados: Mi Chacra Perú
Sistema de información de PROVID
Sistema de Información para la Integración y Competitividad del Sector Lácteo – Infoláctea
Sistema de Información Regional – Red Marañón
Sistema de Información Rural de Arequipa- Portal Agropecuario SIRA

El informe completo puede ser descargado de la página de PROSAAMER. Por limitaciones de espacio dejamos la presentación del análisis para posteriores entregas y aquí sólo resumimos las principales conclusiones:

  • Es importante contar con una variedad de actores como ONG, organizaciones de productores y organismos estatales, y la experiencia muestra que son más sostenibles los sistemas que tienen a las organizaciones de base directamente interesadas entre sus promotores.
  • Existe una gran potencialidad de los sistemas de información focalizados en un producto o servicio, especialmente cuando abarcan toda la cadena productiva.
  • Se ha estudiado poco las necesidades de información de los pobladores rurales así como las habilidades y capacidades necesarias tanto para utilizar la información como las tecnologías.
  • La estrategia de mezcla de medios modernos y tradicionales está permitiendo acercar información a sectores que, por distintas razones, no usan nuevas tecnologías. Paralelamente, la participación de los propios interesados en la producción de información muestra ser una estrategia adecuada.
  • La comunicación e intercambio de información y conocimientos entre los sistemas de información existentes es limitada.
  • Es necesario realizar estudios de impacto de estos sistemas de información, sin embargo la duración y el compromiso de las organizaciones de base es claro indicador de que algún impacto están consiguiendo varios de estos sistemas.

Por: Roberto Bustamante

La semana anterior se celebró en Lima la Décimo Quinta Reunión de la Asociación Interamericana de Bibliotecarios, Documentalistas y Especialistas en Información Agrícola – RIBDA. Debo confesar que a primera vista, la reunión no me interesó, pero ahondando en el programa vi que uno de los temas a discutir era el uso de las nuevas tecnologías para la gestión de información agraria. Un tema que escapa a la bibliotecología y que más bien dialogaba con otras áreas, como la usabilidad, tecnologías apropiadas, uso de herramientas digitales, etc. Desde mi trabajo en el Sistema de Información Agraria en Huaral, y por la experiencia que venimos desarrollando alrededor de la tecnología móvil en la agricultura, el tema pintaba interesante.

Inuguración del RIBDA

Con el nombre "La Innovación en el acceso abierto a la información agrícola y de medio ambiente" se realizó el RIBDA en la ciudad de Lima.

Aún más, varias de las presentaciones se centraron en esta “nueva maravilla” que es la expansión de los celulares entre agricultores y las posibilidades que hay alrededor de dicha tecnología. Sin embargo, los ponentes no enfatizaron en los costos que acarrea dicha tecnología: el alto costo de la telefonía celular (ver informe de Defensoría del Pueblo) y el alto costo de los mensajes de texto o SMS. Problemas que luego van a incidir en cualquier proyecto piloto o plan estratégico que se plantee usar los móviles como medio de comunicación con los agricultores.

Sin embargo, un tema que no estuvo presente fue el del “detrás de los sistemas de información”. Incluso la mesa final, que discutió el impacto de la información agraria sobre la pequeña agricultura, evitó tocar el tema y se centró en el uso final que los productores agrarios de pequeña escala le dan a los sistemas referidos. Un poco más de lo mismo y falta de carne y evidencia empírica que sustente las ideas expuestas.

Por “detrás de los sistemas…” me refiero a:

1. La interconexión de los sistemas. Sin sistemas que se interconecten entre sí, de protocolos de comunicación estandarizados, de lenguaje común, etc., lo que se va a tener es una miríada de pequeños sistemas, cada uno produciendo información redundante. Sistemas que van a producir y difundir una y otra vez la misma información, siendo esto un gasto de recursos innecesario pudiendo tener una serie de sistemas interconectados a través de protocolos comunes (por ejemplo, rss). Un segundo efecto será no tener información que pueda ser resultado de la combinación de varios sistemas distintos. La posibilidad de lo digital permite la recombinación de la información en nueva información. Si no entendemos que las tecnologías digitales son menos medios de comunicación y son más protocolos y lenguajes, es poco lo que se va a avanzar en esta línea.

2. La escasez de fuentes de información. Por mucho que se tenga el sistema de información perfecto y que éstos se interconecten entre sí de manera automática y en tiempo real, si no hay un compromiso de tener fuentes de información pertinente y que respondan a las necesidades cambiantes de los agricultores, estas iniciativas van a tener un horizonte estrecho. Desde la experiencia de Huaral, el no contar con fuentes de información relevantes sobre clima y proyecciones metereológicas para los pequeños agricultores, limita cualquier trabajo o experiencia piloto que se realice. Eso implica un compromiso por las instancias correspondientes que vienen produciendo tal información y que no la comparten. Pueden enumerarse varios otros ejemplos.

3. El impacto sobre la población. Un tema difícil de resolver tiene que ver con la elaboración de indicadores para saber hasta qué punto el uso de estas herramientas tiene un impacto y cómo sobre los pequeños agricultores. No tenemos aún información que indique si alguno de los programas y proyectos, tanto del Estado como de la sociedad civil, tiene éxito. Podemos intuir en efecto que más información implica mejores decisiones pero no sabemos hasta qué grado. Es un vacío que se debe llenar pronto.

De hecho, el último RIBDA abre una serie de preguntas y dudas, sobre todo las referidas a las posibilidades de las tecnologías digitales. Y más aún, esta reunión traza los futuros retos que debemos cumplir.

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